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CALMA:
Facial Piel Sensible
70,00 €
Alivia y fortalece tu piel sensible con CALMA, tratamiento facial dermocompatible que reduce rojeces, descongestiona y protege incluso a las pieles más delicadas y expuestas, como en procesos oncológicos
Disponible para reserva
Descripción
La piel sensible guarda en su superficie las huellas de la vida: el estrés, la polución, los cambios hormonales, incluso la emoción. Más vulnerable que otras, responde con rojeces, picor o tirantez ante estímulos mínimos. CALMA nace como un refugio: un tratamiento pensado para reconectar la piel con su equilibrio natural y devolverle la serenidad que merece.
En el Instituto de Medicina Integrativa (IMI) en Málaga, sabemos que cada piel es única. Por ello, nuestros protocolos dermocompatibles han sido diseñados para ofrecer una experiencia de bienestar profundo, respetuosa y segura incluso en pieles delicadas, reactivas o en procesos oncológicos. Nuestro compromiso es cuidar tu piel desde la ciencia y la sensibilidad, con fórmulas que refuerzan la barrera cutánea y alivian la incomodidad.
CALMA es un tratamiento facial ultra suave que combina texturas ligeras y principios activos calmantes, hidratantes y restauradores, adaptados a cada necesidad. Gracias a su enfoque respetuoso, fortalece las defensas naturales de la piel, reduce rojeces, descongestiona y devuelve confort inmediato. Sus fórmulas dermocompatibles actúan sin agredir, logrando que incluso la piel más frágil se sienta segura y revitalizada.
Beneficios visibles y sensoriales de nuestro tratamiento facial piel sensible:
Reducción visible de rojeces y sensación de tirantez.
Piel fortalecida, con menor reactividad frente a factores externos.
Hidratación profunda que restaura elasticidad y confort.
Textura cutánea más uniforme y luminosa.
Experiencia sensorial de alivio inmediato y frescor duradero.
Preguntas Frecuentes.
¿En qué consiste el tratamiento facial CALMA para piel sensible?
El tratamiento CALMA es un protocolo dermocompatible diseñado para fortalecer la barrera cutánea y aliviar la reactividad. Se utilizan principios activos botánicos calmantes, seleccionados según la tolerancia individual, como manzanilla, caléndula o avena coloidal, que han demostrado en estudios clínicos su capacidad para reducir inflamación y mejorar la función barrera. La sesión incluye limpieza respetuosa, aplicación de sérums reparadores y mascarillas descongestivas que aportan hidratación y alivio inmediato, sin agentes irritantes ni perfumes agresivos.
¿Es un tratamiento apto para personas con rosácea o rojeces recurrentes?
Sí. CALMA está específicamente formulado para pieles con rosácea leve a moderada y con tendencia a rojeces o reactiva. No utilizamos exfoliantes agresivos ni ácidos en concentraciones irritantes. En su lugar, aplicamos activos dermocompatibles con evidencia en reducción de eritema y regulación vascular, como el bisabolol, el rhamnosoft o extractos de avena. Estos actúan disminuyendo la hiperreactividad cutánea, fortaleciendo los capilares y proporcionando confort. Con constancia, el tratamiento ayuda a que la piel sea menos vulnerable a los desencadenantes típicos como cambios de temperatura o estrés.
¿Es seguro el tratamiento CALMA durante o después de un proceso oncológico?
Durante los tratamientos oncológicos —como quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas u hormonales— la piel suele presentar efectos secundarios importantes: deshidratación extrema, pérdida de elasticidad, envejecimiento prematuro, adelgazamiento de la epidermis, mayor fragilidad, rojeces persistentes, descamación, prurito, hipersensibilidad y alteración de la barrera lipídica natural. Incluso tiempo después de finalizar estos procesos, la piel puede mantenerse debilitada y vulnerable.
El tratamiento CALMA ha sido específicamente diseñado con protocolos clínicos que se adaptan a este tipo de piel, respetando sus límites y necesidades. Personalizamos fórmulas dermocompatibles libres de alcohol y con activos botánicos y biomiméticos de alta tolerancia, como el ácido hialurónico de bajo peso molecular, el aloe vera, la manzanilla romana, la rosa damascena, el hidrolato de hamamelis, la rosa mosqueta, el aceite de aguacate y jojoba, la manteca de karité, entre otros. Estos principios ayudan a reparar, hidratar y aliviar la piel sin agredirla, devolviéndole confort inmediato y favoreciendo la regeneración natural de los tejidos.
Nuestro enfoque no se limita únicamente a calmar los síntomas visibles: realizamos un diagnóstico previo para evaluar el grado de sensibilidad y personalizar cada protocolo. De este modo garantizamos que el tratamiento sea seguro, eficaz y profundamente respetuoso, tanto durante las fases activas de los tratamientos oncológicos como en la recuperación posterior.
¿Cómo se personaliza el tratamiento CALMA en piel sensible, irritada o con tendencia a rosácea?
Cada piel sensible tiene un origen distinto: puede ser la alteración de la barrera cutánea, una hipersensibilidad vascular (como en la rosácea), o incluso reacciones a cambios de clima, estrés o fármacos.
Por eso, antes de aplicar cualquier principio activo, en IMI realizamos un diagnóstico profesional que analiza en profundidad el estado de la piel y define su grado de sensibilidad.
A partir de ese análisis, el tratamiento se personaliza con principios activos botánicos y dermocompatibles, elegidos en función de lo que tu piel necesite en ese momento. De esta manera, cada sesión de CALMA es única: se ajusta a la respuesta de tu piel, combinando la evidencia científica con activos botánicos de alta tolerancia, para lograr un resultado visible y, sobre todo, una piel más fuerte y resistente frente a futuras reacciones.
¿Si tengo la piel reactiva y suelo sentir ardor en la piel, cada cuánto debería realizar el tratamiento facial CALMA?
El ardor en la piel reactiva es una señal de hipersensibilidad cutánea: la barrera protectora está debilitada y los estímulos externos generan incomodidad inmediata. En estos casos, se recomienda realizar el tratamiento CALMA cada 3 a 4 semanas, para aliviar la inflamación y reforzar progresivamente las defensas naturales de la piel. En fases de mayor sensibilidad —como tras terapias médicas o brotes intensos— puede ser conveniente un plan más frecuente y personalizado, siempre bajo valoración profesional. Entre sesiones, el uso de fórmulas dermocompatibles con activos calmantes y botánicos asegura que la piel se mantenga estable y confortable.
Información adicional
| Duración | 60 minutos |
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